El agua es un elemento presente en el cuerpo humano, así como en innumerables actividades que realizamos. Razón por la que, para su uso, es indispensable que esté libre de microorganismos patógenos, minerales y sustancias orgánicas que puedan producir efectos negativos en la salud de quien la consume. Cuando ésta es apta deber ser incolora, límpida, transparente y tener un sabor agradable.

Al realizar un análisis bacteriológico del agua es necesario considerar:

  • El volumen que se extraerá.
  • PH en un rango óptimo de 6.5 y 8.5 lo que significa que es neutra y ligeramente alcalina.
  • El color que presenta comparado con una escala de patrones preparada con una solución de cloruro de platino y cloruro de cobalto.
  • En el caso del olor, aquellas aguas que son para beber no deben tener un olor perceptible. Cuando lo hay puede deberse a microorganismos, descomposición de restos vegetales, contaminación o debido al tratamiento químico.

Los métodos para analizar el agua tienen como objetivo determinar la cantidad bacteriológica para garantizar la inocuidad del líquido destinado al consumo humano la cual puede contener desechos humanos o animales causantes de tifoidea, disentería o el cólera, entre otros.

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